Es en estos instantes cuando comprendo porque la gente le gusta beber alcohol. Parece mentira que en un mundo donde existe más vías de comunicación incremente estrepitosamente la sensación de soledad. Ahora mismo me siento con ganas de gritar y de llorar, siento una presión en mi pecho como si en cualquier momento fuera a dejar de gritar mientras mi corazón late con tanta fuerza que lo siento en la garganta y todo ello acompañado con una vocecilla que dice "huye"... Huir...¿a donde? Estoy en mi casa donde se supone que debería sentirme segura y solo pienso es que quiero correr tanto como puedo y lo más lejos posible y no volver. Odio este pueblo, odio esta isla, odio a las personas que me rodean y por encima de todo ello me odio a mi misma. Odio mi cabello extraño pues lo tengo a medio rizar dando la sensación de mal planchado (y nunca me lo plancho), odio mi gran falta de vista, odio mi peso, odio mis caderas anchas. odio mi estatura, odio mi piel que por cada cosa se ...